domingo, 27 de mayo de 2012
A CAL Y CANTO
miércoles, 23 de mayo de 2012
QUESO PARA TODOS

Me pregunto por qué los sindicatos se movilizan justamente ahora que vamos de culo y cuesta arriba, como suele decirse. Pasean banderines, camisetas de colores, pancartas, etc..todo lo cual, por lo visto, quieren amortizar sacando a la calle día sí, día también.
Todo eso es muy respetable, no digo yo lo contrario, pero a mí estas salidas y reivindicaciones, no pueden dejar de parecerme ahora fuera de lugar.
lunes, 23 de abril de 2012
SIEMPRE ABRIL
lunes, 9 de abril de 2012
REFLEXIONES CON SABOR A MAR
Para otros, este despliegue de sutilidades, tiovivo de sensaciones que altera los nervios y desboca el corazón, es, sin lugar a dudas, un revivir sentimientos perdidos o, quizás, experimentarlos por primera vez de ese modo; Puede ser, incluso, la manera más perfecta, delicada, serena, de acercarse dos seres, antes extraños, y ahora, unidos por ese revoloteo de mariposas dentro dos almas que se encuentran.
Claramente, cada persona vive el amor a su manera, y la vida, y el miedo, y la amistad, y el odio, y el rencor, y la aventura, y.....etc. No hay fórmulas mágicas, de ningún tipo, para intentar capturar la felicidad, pero sí que podemos perseguirla sabiendo lo que queremos, lo que soñamos, sin dejarnos atrapar en los “parámetros”, “conveniencias”, “barreras”, y todo aquello que no sólo encorseta el corazón sino que lo agujerea con minúsculas espinas. Nadie tiene que decirnos lo que tenemos que querer y mucho menos, soñar.
A lo mejor, algún día, dejamos de preguntarnos qué es lo que esperan los demás de nosotros, para empezar a cuestionarnos si lo que hacemos es verdaderamente, no sólo lo que queremos, sino lo que esperamos de nosotros mismos para que nuestra vida tome un sentido. Decía Rainer Maria Rilke: “Querido amigo: ¿usted no ve como todo lo que sucede es siempre un comienzo? ¡Y comenzar, en sí, es siempre tan hermoso! Deje que la vida le acontezca. Créame: la vida tiene razón en todos los casos.”
sábado, 17 de marzo de 2012
LA CRISPACIÓN
martes, 14 de febrero de 2012
ESTE SAN VALENTÍN...

El corazón bailará con fantasmas del pasado, al son de una vieja canción, tarareada sin límites.
Vendrán a la retina paisajes lejanos y el eco de palabras, antes hermosas, que se han quedado vacías.
Las manos se enlazarán a un viento invisible y frío, y en un invierno distinto, dibujarán contornos de las figuras amadas.
Quedarán las palabras en el filo de los labios, congeladas en el tiempo.
El sonido de unos pasos caminando al unísono se irá haciendo cada día, ruido blanco en la rutina.
Y habrá en la piel otro aroma sobre las antiguas huellas de los besos que nos dimos, caducarán sin remedio, todos los “te quiero” dichos.
Aquél amor obsoleto, macerado en el olvido, hará un intento imposible por aferrarse a la vida, pero irá amarilleando en un rincón escondido, como las fotografías de los instantes vividos.
Mas, aunque otros amores hagan noche en tu morada o se queden a vivir para siempre en ese albergue del alma intercambiador de afectos, siempre existirá un espacio, como homenaje sincero a los amores pasados, porque mientras existieron hicieron vibrar el alma, llenaron nuestros silencios, fueron parte de nosotros e impregnaron nuestro tiempo del aroma indescriptible que dejan siempre los sueños.
domingo, 29 de enero de 2012
EL ¡CLICK!

En algún preciso instante de nuestra vida, algo hace ¡click! dentro de nosotros, un sonido desconocido hasta ese momento, como un subir de persianas, un correr de cortinas, un abrir de ventanas, todo al mismo tiempo. Un ¡click! de interruptor de pared predecesor de la luz; de esos que al sonar te dan la seguridad de que todo se verá bañado por la claridad y se iluminará hasta el último rincón de la estancia donde estemos.
En algún preciso instante de nuestra vida, si no hemos oído ese ¡click! dentro de nosotros, deberíamos pararnos a escuchar, por si lo oímos, rodearnos de silencio y huir del ruido del exterior, que ni siquiera el vuelo de una idea nos interrumpa, ni la brisa del pasado, ni la voz del presente ni los pasos del futuro acercándose. Si hemos de movernos por el tiempo para encontrar ese click, lo haremos de puntillas como haría la Pávlova interpretando la muerte del cisne, con un “pas de bourrée”, deslizándonos suavemente como si fuéramos plumas por los paisajes, con o sin figuras, de nuestro caminar, tratando de estar alerta por si ese click se quedó colgado en algún sueño imposible, en algún recuerdo especial, y no suena a su debido tiempo.
Tras oír ese click, será el momento de hacer una pausa, detener nuestros pasos y contemplar lo andado, todo aquello que los acontecimientos han ido pintando en el lienzo personal de nuestra vida. Y miraremos, como se miran los cuadros, un paso atrás, tomando perspectiva. Quizás haya quien ladee la cabeza, quien guiñe uno u otro ojo, quien dé más de un paso atrás para ver mejor y captar ese lienzo en su totalidad, en toda su dimensión.
Porque es alejándonos del cuadro como apreciamos las luces y las sombras, los colores, las formas, y el conjunto de la obra. Mientras estamos sumidos en los acontecimientos, solamente vemos las pinceladas, apenas distinguimos los colores, ni somos capaces de descubrir la grandiosidad o la pequeñez de lo plasmado.
¡Cuántas veces, tras esa pausa, he visto de distinta manera las cosas a como las vi en su momento! ¿No os ha pasado que mucho de lo vivido, contemplado desde la perspectiva del tiempo, pierde o gana fuerza, brillo, importancia?. La mayoría de nuestros sentimientos son relativizados por el tiempo y, aunque haya algunos que permanezcan inalterables, lo que hicimos y vivimos auspiciados por ellos, se ve de otro modo ladeando la cabeza, guiñando un ojo o, sencillamente, alejándonos unos pasos.
Si no escuchamos el click nunca, deberíamos inventar ese instante.
jueves, 5 de enero de 2012
NOCHE DE REYES MAGOS

Quien pudiera volver a los siete años siendo la noche de Reyes, cerrar los ojos y aparecer en aquella Cabalgata que aún hoy vive en mi recuerdo con los colores alegres y el mismo brillo estelar que se grabaron en mi retina ya para el resto de mis días. Gritar con la misma fuerza con que grité a Baltasar, sentado en el gigantesco elefante plateado, desde donde agitaba su mano enfundada en el guante blanco, tan blanco como sus dientes en medio de aquella cara de chocolate, que hoy sé de falsa negritud y entonces tan real me parecía.
Quién pudiera levantar los ojos y ver a Blancanieves y a las hadas, y al príncipe sonriente en su caballo, y a los pajes y piratas, y a Campanilla volando bajo un cielo iluminado por fuegos de artificio. Quién pudiera tener los ojos abiertos de par en par y la completa seguridad de encontrarse en el paraíso inigualable de un mundo fantástico y distinto que, tan sólo una vez al año, abre sus puertas para todos los corazones infantiles que por ser quienes son, son los únicos que pueden verlo de esa manera que lo ven.
Quién pudiera poner hoy los zapatos con aquella misma ilusión y aquellos nervios, esperando todo... y más, de la magia de los Reyes; quién pudiera esperar y creer en que, tal vez, milagrosamente, llegará lo esperado.
Quién pudiera sentir el corazón palpitar apresurado y no ser capaz de dormir cuando uno quiere pronto y deprisa, aunque apriete los párpados fuertemente para que pase el tiempo y lleguen a casa aquéllas figuras mágicas. Guardando la secreta ilusión de ver de refilón la capa, la silueta, la mano enguantada de alguno de ellos, oler su perfume, sentir su calor.
Sí, volvería, mil veces, volvería, porque hoy sé que toda esa ilusión, toda la magia, todo lo vivido en aquellos años de infancia que hoy recuerdo como la mejor y más pura época de mi vida, fue construida año tras año gracias a la sencilla y silenciosa labor de los verdaderos Reyes, mis padres. Los sueños eran míos y mía la fantasía. La fe y la espera, dulce espera de mi corazón de niña, formaban parte de mí, pero quienes modelaban el barro de la realidad y le daban la forma de lo soñado, eran ellos, la varita mágica eran ellos, la estrella fugaz eran ellos, la mano que colocaba suavemente el juguete junto a los zapatos, siempre era la suya ...y suya era la sombra, la silueta, el perfume, el beso cálido y el susurro en la madrugada de cada cinco de enero.
Lo comprendí el día en que fui madre y acepté con ello la misión de ser un instrumento al servicio de la imaginación, acepté ser la mano que colocara los deseos en el balcón, la que quitara el envoltorio al polvorón y diera un mordisco a la realidad para convertirla en sueño. Y es ahora cuando he comprendido quienes eran los verdaderos Reyes Magos y es ahora cuando he visto por primera vez, lo que escondían los zapatos y no fui capaz de encontrar cuando era niña, porque Dios lo guarda, y nos lo hace ver en el momento en que nos convertimos nosotros mismos en los Reyes y en Magos, y es que el amor no tiene forma, ni ocupa, ni pesa, ni huele, ni tiene sabor....es como la estrella fugaz que nos guía...o debería guiarnos.
Felices Reyes Magos, amigos.
sábado, 31 de diciembre de 2011
FELIZ AÑO NUEVO
¡Qué poco falta ya!, este año 2011 da sus últimos coletazos, cansado, viejo, gastado. Todo lo que ha dado de sí ya está hecho, la tela que había que cortar está cortada, para bien o para mal, sólo quedan unas horas para que nos diga adiós.
¡Ay! Cuántas cosas hemos vivido en cada uno de sus días, 365 razones para salir corriendo, para gritar, para vivir, para amar, para olvidar; 365 razones para desear que se vaya de una puñetera vez, o, tal vez, 365 razones para llorar su marcha. Es lo que tienen los años, que no para todos son iguales, y hay quien gozó de manera especial y quien derramó lágrimas, quien perdió su trabajo, quien tuvo que cambiar el rumbo de su vida, quien marchó lejos o quien llegó de otras tierras, quien se enamoró perdidamente, y quien perdió para siempre su amor. Porque la vida no es una fórmula matemática y ni siquiera se reparten equitativamente los momentos alegres o tristes o el gozo y el sufrimiento para que a todos toque un poco de cada.
Desde esta fina frontera que separa el año que acaba y el que empieza, tratando de hacer un resumen de los días que se van, me doy cuenta que siempre prevalecen y tienen brillo especial aquéllos en los que la familia, nuestros seres queridos, son protagonistas, porque todo lo referente a los que queremos es lo que nos pellizca el corazón, lo que nos alegra y lo que nos duele, lo que impulsa nuestros latidos y lo que da color a nuestra vida.
Al final, siempre, si queremos hacer memoria de cada día de este año, recordamos todo aquello que afecta, toca o incluso roza a nuestra familia, porque de ella tomamos la fuerza, en ella crecemos y vivimos.
Si tuviera que formular un deseo para el año nuevo, no podría desear nada que no comenzara con lo mejor para mi familia, mis hijos, mis padres, los que forman parte de ese círculo mágico construído día a día con amor, y por supuesto para los que sin ser familia, nos profesan y a los que profesamos el cariño como si lo fueran.
En realidad, formularía tres deseos, uno ya lo he dicho: lo mejor para mi familia, otro: la salud. Ambos, curiosamente, no son cosas que se puedan comprar con dinero. Ayuda, desde luego, tener las necesidades cubiertas, no tener preocupaciones económicas, por eso dejaré el tercer deseo para que no nos falte nunca la comida ni el techo. Pero, sobre todo, que no nos falte tampoco la fe, sin ella no somos nada.
Feliz año nuevo, amigos, y que se cumplan vuestros deseos, aunque recordad lo que decía Voltaire: Sólo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
IMAGINACIÓN CONTRA LA CRISIS
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| La imaginación al poder |




















